lunes, 13 de septiembre de 2010

COACHING PARA LA VIDA COTIDIANA

LA RELACIÓN CON LA MADRE: LA CLAVE DEL ÉXITO EN LA PAREJA

“Haz el favor de decirle a tu madre que sea discreta con la mía”.

Así se inició el relato de una buena amiga y vecina sobre su excursión a un parque de atracciones este verano. Era la primera vez que la madre y las hijas de Gerardo (su pareja) iban a conocer a la madre y a los hijos de Lucía.

Tras dos años de relaciones en la sombra, Gerardo se había decidido a presentarle a Lucía a su madre y organizar un encuentro con los niños de ambos.

No es que resultase muy apropiado llevar a dos señoras de ochenta años a una feria en pleno mes de agosto, pero la cosa salió así.

El caso es que cuando le pregunté a Lucía qué tal había ido la excursión me contó indignada que Gerardo le pidió antes de salir de viaje que su madre no se fuese de la lengua y comentase que Gerardo y ella, además de ir a parques de atracciones, dormían juntos en cuanto se les presentaba la ocasión. Ni que decir tiene que para tal evento cada uno se instaló con su prole en habitaciones separadas.

Siguió su relato narrando cómo Gerardo se angustiaba cada vez que su madre hacía una petición que no era posible satisfacer en ese momento:

-Lo siento, señora, en el buffete no disponemos de café descafeinado de máquina, si lo desea tenemos de sobre...

Gerardo, al borde de una crisis de ansiedad y a punto de demandar al parque intentó conseguir por todos los medios a su alcance el café descafeinado de máquina (con gran satisfacción por parte de la matriarca).

No pudo ser...

Este es el típico caso en el que en una familia no se respeta el orden y uno de los hijos ejerce de padre de uno de los progenitores. Existen muchas más variantes en las que el orden se puede ver alterado cuando un miembro no ocupa el lugar que le corresponde y ejerce un rol que altera toda la armonía del sistema.

En el caso de Gerardo, hablamos de un señor de cincuenta y dos años sometido a una madre caprichosa. Gerardo se ocupa de proteger constantemente a su madre y de cumplir con todas sus expectativas, como si de una niña indefensa se tratase. La madre de Gerardo es, como habrán podido suponer, bastante más mayor que él y bastante sana, al menos lo suficiente para soportar tres días en un parque de atracciones a una temperatura de treinta grados.

Cuando en una familia (un sistema) los miembros que la componen no respetan la jerarquía del orden de llegada al sistema se producen daños dentro y fuera del mismo. Dentro del sistema familiar se suelen producir abusos de poder, ovejas negras, hijos descarriados, amantes, patologías tales como anorexias, bulimias, obesidad (no digo que todas las obesidades sean de este tipo) y otras alteraciones mayores que no voy a nombrar en este artículo.

Fuera del sistema familiar de origen, al intentar formar el propio sistema, nos encontramos con “más de lo mismo”, se buscan parejas que ayuden al replicar el sistema anterior, simplemente por inconsciencia y comodidad. Lo conocido nos da seguridad, aunque sea malo. En la escena antes descrita, uno de los hijos asume el papel de cuidador-pareja de la madre, sin llegarse a identificar con el padre que queda en un segundo plano dentro del sistema. Madre e hijo se relacionan de forma inversa. En el momento en que se buscan parejas actuales, los mejores candidatos para una relación son aquellos que están buscando a su vez a alguien que los cuide.

Llegado un punto en el que dentro de la pareja uno de los dos se cansa de cuidar o de ser cuidado, ésta se rompe.

En una pareja debe haber igualdad para que todo funcione de la forma más sana posible. Ninguno de los dos ha de cuidar al otro. Los cuidados y atenciones deben ser recíprocos, pues en caso contrario el equilibrio se rompe. Tampoco los hijos deben cuidar a los padres como si de niños se tratasen, a menos que padezcan alguna minusvalía o enfermedad psíquica. Los padres están para dar, los hijos para recibir. Los padres no deben esperar nada a cambio pues esa es su función en la vida: DAR. Los padres que abusan de sus hijos o los explotan o adoptan actitudes infantiles de indefensión están contribuyendo al fracaso de sus hijos en sus futuras relaciones de pareja.

Con respecto a la mujer que no acepta a la madre como tal y pretende ser su cuidadora, acabará atrapada en una relación en la que ella siempre va a estar dando , con graves consecuencias de tipo psicosomático.

Estos roles se desarrollan en la más tierna infancia. El sistema te los da, en tus manos está la posibilidad de aceptarlos o de rechazarlos. Pero lo que más desea un niño en el mundo es ser mirado, aceptado y amado por su sistema...
Ana Pons

1 comentario:

  1. Ana, cuanto sabes! Estoy de acuerdo y me interesa mucho el tema. Por favor en cuanto esté en tu mano, sigue subiendo post de este tipo.

    Un fuerte abrazo.
    David

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